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  Serie La ficción del futuro  2. La Lista de Espera (cuento) I. En la ciudad de Veran, para consultar a la máquina había que anotarse con anticipación. La lista estaba en la planta baja del edificio de gobierno, en un mostrador de mármol gris donde antes se pagaban los impuestos. Ahora había una empleada con un uniforme azul y un enorme cuaderno de tapa dura. Se llamaba Sula y llevaba veintitrés años trabajando en aquel edificio. Había visto cambiar los gobiernos, los impuestos, los formularios y los sellos. Había visto llegar ministros con discursos largos y salir sosteniendo una caja de cartón. Pero nunca había visto una lista de espera como aquella. Al momento del registro, las personas proporcionaban su nombre, su edad y el motivo de la consulta. Sula escribía cada dato con una letra menuda y regular. Preguntaba lo necesario. No comentaba nada. Tampoco miraba a la gente con curiosidad ni con compasión. Solo anotaba. Cuando alguien preguntaba cuánto faltaba para su turno, ...
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  Pequeñas historias sobre el bienestar. 8. El imperio del estrés: cómo ser feliz mientras el mundo arde Bienestar en la Roma republicana e imperial Imagina que estás en la frontera del Rin, hace dos mil años. Eres un legionario romano. Hace frío. Llueve. Los bárbaros acechan al otro lado del río. Llevas meses lejos de casa, sin noticias de tu familia, sin saber si volverás con vida. Y sin embargo, cada mañana te levantas, limpias tu armadura, marchas, cumples tu deber. Ahora imagina que estás en las grandiosas termas de Agripa , en Roma, el mismo día. Eres un ciudadano rico. Hace calor. Huele a aceites, a hierbas, a vapor. Te masajean la espalda, te sirven vino, te cuentan chismes del Foro. Y sin embargo, no puedes dormir. Tienes ansiedad. Te preocupa el futuro. Te preocupa el dinero. Te preocupa lo que dirán de ti. Dos hombres. Dos vidas opuestas. Y la misma pregunta: ¿cómo ser feliz cuando el mundo arde? Bienvenidos a la Roma republicana e imperial. Una civilización que entendió...
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  Serie: El Fósforo, el Reflejo y el Incendio: Crónicas de lo que siempre hemos temido Estación 4: El ocio y el vacío La abundancia y sus sombras Imagina que un día te despiertas y no tienes nada que hacer. Pero resulta que no es un día festivo. No es un día de vacaciones ni ese descanso merecido tras una semana agotadora. Es un día cualquiera. Y no tienes obligaciones porque ya no hay nada que necesites hacer. La casa está limpia, la comida preparada y las cuentas pagadas. Los niños están cuidados, tu salud monitoreada, los correos respondidos y las actividades programadas. Todo está resuelto; todo en orden y bajo control. Y tú, en medio de esta maravilla, no sabes qué hacer con tu tiempo. No es la escena de una película de ciencia ficción, ni una suposición idílica, ni un sueño descabellado. Es una posibilidad real: el escenario definitivo si la inteligencia artificial resolviera casi todas nuestras necesidades cotidianas. Si el trabajo se automatiza, la creatividad es asistida, ...