Serie La ficción del futuro 3. El profeta que se equivocó (cuento) 1. El profeta llegó a la ciudad de Halden un martes de polvo y viento frío, en pleno mes de octubre. Era una villa portuaria de pescadores y astilleros, acostumbrada al salitre, al rumor constante de las mareas y a los barcos que iban y venían cargados de mercancías dudosas. Sus calles eran estrechas y empedradas, flanqueadas por casas bajas de piedra y madera con tejados de pizarra que brillaban como escamas cuando caía la llovizna. Sus habitantes eran hombres y mujeres recios, desconfiados por oficio, que sabían leer los cambios del cielo, pero ignoraban por completo los de su propia alma. Maitán no traía carroza ni séquitos ni credenciales sagradas. Llevaba una maleta de cuero agrietado, un abrigo demasiado pesado para la estación y una libreta de tapas negras atada con un cordel. Pero lo que traía, sobre todo, era una pregunta: ¿por qué nadie imagina ya un futuro que tenga sentido? Se instaló en la plaza...